Barrow y el manifiesto de independiencia del ciberespacio

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9 de febrero de 2018.  Reflexiones de osvaldo larancuent, a propósito del fallecimiento de John Perry Barlow (1947-2018), en homenaje póstumo: visionario, poeta, compositor, transformador de utopías.  creador de la fundación frontera electrónica; y defensor de causas por la privacidad, protección de datos y libertad de expresión en la web.

Según el destacado autor y abogado Tim Wu en su libro ¿Quién controla el internet? Ilusiones de un mundo sin fronteras, la metafora del ciberespacio tomó impulso luego del famoso relato  “Violación en el Ciberespacio“, muy influyente y escrito en los noventa por Julian Dibble.

En este relato Dibble narra una experiencia que ocurrió mientras conocía estos ambientes de juegos en línea con capacidad multiusuarios (MUD) en una comunidad virtual LambdaMoo que se ejecutaba en un servidor de la organización Xerox en Palo Alto, California.   En el que los usuarios, habilidosos como programadores, podían crear caracteres que actuaban de diversas formas pero muy sana y divertida.   De repente, uno de ellos creó un carácter mágico llamado Bungle, que practicaba el vudú que tomaba control de los demás caracteres del juego, utilizando una muñeca hechizada; y los forzaba a realizar acciones caracterizadas por violencia sexual, entre las que se produjo una violación virtual.  Esto provocó una reacción de ira, horror y disgusto no esperada en los jugadores, que sintieron la violencia sicológica de esta acción acontecida en el ciberespacio entre caracteres juguetones.  Al final de la discusión el responsable expresó que estaba experimentando con una técnica sicológica llamada Polaridad de la Mente; generando este resultado en un juego en el que no había reglas, ni pautas de comportamiento.   Este relato dejó en los lectores la percepción de que estos grupos de encuentro se reunión en un lugar, y este lugar el ciberespacio, en el que todavía no existían servicios comerciales, pagos electrónicos; sino comunidades académicas que compartían ideas, pensamientos, jugaban fuera del mundo físico como lo conocemos; e incluso de nacionalidades, etnias, género, y otras exclusiones en general.

En sus inicios Barlow era poeta, escribía canciones para el sicodéligo grupo de rock Grateful Dead; y también ayudaba en la hacienda ganadera de sus padres, en Winsconsin.  En sus primeras experiencias en las comunidades en línea, frecuentaba el Bulletin Board Whole Earth ‘Lectric Lin, donde se maravilló al interactuar en este espacio diferente, más allá que la mera computadora, participando en MUDs y otras actividades; pero caracterizado por la libertad; llegando a denominar esos espacios como Frontera Electrónica.   Veía este espacio como el de los inicios del lejano oeste, por no estar regulado, no colonizado, abierto y de libre paso para todos.  Tanto entusiasmo le generó que escribió diferentes artículos en la revista Wired, desde su fundación en 1996, invitando a los lectores a conocer este espacio, a crear sus personajes, a habitarlo y a desarrollar proyectos.

Siempre actuó en contra de la injerencia y control gubernamental dado su potencial inclusivo para promover la educación, la innovación, el desarrollo, entre otros.  Así fundó junto a Mitch Kapor y John Gilmore la organización sin fines de lucro Fundación Frontera Electrónica (EFF, por sus siglas en ingles).

En 1996 presentó en Davos, la Declaración por la independencia del Ciberespacio,  inspirado en el pensamiento de Jefferson, las imágenes de Dibble y la 1era enmienda de los EE.UU.  del cuál extraemos el siguiente texto:

Proclamáis que hay problemas entre nosotros que necesitáis resolver. Usáis esto como una excusa para invadir nuestros límites. Muchos de estos problemas no existen. Donde haya verdaderos conflictos, donde haya errores, los identificaremos y resolveremos por nuestros propios medios. Estamos creando nuestro propio Contrato Social.  Esta autoridad se creará según las condiciones de nuestro mundo, no del vuestro. Nuestro mundo es diferente. El Ciberespacio está formado por transacciones, relaciones, y pensamiento en sí mismo, que se extiende como una quieta ola en la telaraña de nuestras comunicaciones. Nuestro mundo está a la vez en todas partes y en ninguna parte, pero no está donde viven los cuerpos.

Estamos creando un mundo en el que todos pueden entrar, sin privilegios o prejuicios debidos a la raza, el poder económico, la fuerza militar, o el lugar de nacimiento. Estamos creando un mundo donde cualquiera, en cualquier sitio, puede expresar sus creencias, sin importar lo singulares que sean, sin miedo a ser coaccionado al silencio o al conformismo.

Vuestros conceptos legales sobre propiedad, expresión, identidad, movimiento y contexto no se aplican a nosotros. Se basan en la materia.

La primera prueba de fuego de la EFF en defensa de los principios establecidos en su declaración de independencia del ciberespacio; fue contra el Acta de Decencia en las Comunicaciones, impulsado por el Congreso de los EE.UU. desde 1995 para prevenir la publicación de contenido sexual explícito o pornografía en la red, que afecte la salud mental de menores de 18 años.   Lo peligroso de esta ley era su violación a la libertad de expresión; y la de eximir de responsabilidad a proveedores de servicios de internet, ante proveedores de contenidos.  Sin embargo, los difusos y confusos criterios con que definía el concepto de indecencia; impactaban directamente a internet, espacio donde la expresión libre, encontraba su pináculo.   Esta victoria fue paradigmática, pues la Suprema Corte de los EE.UU. introdujo el neologismo Ciberespacio en el argot jurídico para describir el lugar donde estas expresiones se manifestaban; vinculó las expresiones que allí se daban a la Primera Enmineda de la Constitución de los EE.UU. que establecía libertad de cultos, de expresión, o de reunión pacífica.  Desde entonces, el internet establecía una frontera natural del mundo físico, sin embargo ha dado paso a esquemas jurídicos requeridos con mayor precisión para proteger a la comunidad de los crímenes y delitos de alta tecnología, como se les conoce hoy en día.

Barlow ha dejado un legado con seguidores, opiniones, visión y herramientas que promueven la libre expresión, la privacidad, y la protección de los datos mitigando riesgos de injerencia.  Base fundamental del Internet como espacio para el desarrollo.   A través de EFF ha promovido por 20 años la creación de herramientas para proteger la identidad y el derecho a la anonimidad de usuarios y periodistas sin fronteras, en el ejercicio de su profesión para reducir los riesgos inherentes a su oficio de informar, emitir opiniones y defender la verdad; ya en regímenes totalitarios o intolerantes.

Internet Society le rinde homenaje en su página web resaltando:

Lamentamos la pérdida de uno los primeros y activos defensores de Internet libre y abierto.  Cofundador de la Electronic Frontier Foundation y la Freedom of the Press Foundation, también 2013, miembro del Salón de Fama de Internet;  John Perry Barlow es mejor conocido en los círculos de Internet por su obra “A Declaration of the Independence of Cyberspace” de 1996.

Descanse en paz Mr. Barlow.

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